¿Cómo crear un portafolio de evidencias y no morir en el intento?
El largo viaje de recopilar, inmortalizar y analizar pruebas... por un treinta porciento de la nota parcial.
Es una mañana preciosa, los pájaros cantan, el sol se siente cálido sobre la piel mientras poco a poco abres los ojos con un cansancio agradable en el cuerpo. Estás en semana de exámenes en la universidad y gracias a tu profesor (que inteligentemente adelantó la fecha de su examen) tienes el día libre. Te desvelaste anoche, aprovechando esa oportunidad divina de no tener que estudiar, hacer alguna asignación, algún portafolio de evidencias, algún taller en grupo. Todo es divino el día de hoy. El sol, el cielo azul, el aroma de la casa, el sonido de... Espera, ¿Portafolio de evidencias?
No, no, no.
¡Te relajaste demasiado y olvidaste hacer el portafolio que se entregaba ayer!
¡0h, no! ¡Qué desgracia! Ese portafolio valía el treinta porciento de la nota parcial, te va a bajar un montón el promedio final. "Aunque puedo nivelarme con la nota de talleres y habilidades blandas", piensas. Pero la realidad es que te descuidaste demasiado y ese portafolio iba a ser tu única salvación. Ahora tendrás que repetir la materia; retrasando así tus estudios.
Trágico, ¿No?
Quizás sea un poquito exagerada la situación (¿Un poquito? ¡Si me he montado toda una película!), pero ¿Quién quita y pueda sucederle a alguien alguna vez? Es por eso que aquí hablaré (y me quejaré un poco) sobre cómo crear un portafolio de evidencias y no morir en el intento.
Podría hablar sobre esos detalles técnicos como el propósito del portafolio, qué imágenes utilizar, cómo dividir la estructura y bla, bla, bla; pero sería muy aburrido recordarte lo que ya sabes (y que, precisamente, es lo que te hace procrastinar a la hora de hacer los portafolios de evidencia). En cambio, te daré unos cuatro consejos de oro a la hora de que llegue el fatídico momento de hacer esa recopilación de información infernal.
1. Toma notas
No es un secreto que muchas de las materias pueden ser más prácticas que teóricas, o que no sea tan necesario apuntar porque el contenido no es tan complejo, pero si tienes la oportunidad de tomar notas, ¡Hazlo! Porque al momento de armar los portafolios la memoria no te dará para pensar qué tema diste en la segunda clase de la semana cinco de la materia. Y aunque no hayas tenido qué escribir durante la clase, apunta lo que aprendiste durante la misma; ya que la mayoría de veces los profesores piden una reflexión personal sobre el conocimiento adquirido.
En lo personal, tengo una aplicación de notas donde escribo un resumen semanal de cada materia y eso facilita un montón a la hora de crear los portafolios.
Así que la próxima vez que pienses que tomar nota no es importante, ¡Metete una bofetada y escribe!
2. Toma fotos
Las fotos. Tan lindas, a veces tan feas (como en esta ocasión). ¿Quién diría que son tan importantes para asegurar tu futuro universitario? La mayoría de las veces, los portafolios deben llevar imágenes (o, como a mí me gusta llamarlas: evidencias concretas de que como estudiante diste clase y que tu profesor te dio las clases), ya sean de los talleres, parciales, exposiciones y hasta del PPT que presenta el profesor en algún tema. Todo esto cuenta (sí, hasta esa actividad donde debías hacer algo que no tenía mucho que ver con las materias), así que toma muchas fotos de cualquier cosa que pase durante las clases.
Simplemente créete influencer y tómale foto a lo que sea. Solo que, en este caso, procura que sea de tus clases y no sobre qué desayunos tomaras durante el semestre.
3. Presta atención a los requerimientos del profesor
Si bien te parecerá tonto que dé este consejo, es el más importante de todos. Cada profesor es un mundo, tiene una forma distinta de trabajar y también tiene sus mañas. Algunos piden portafolios con reflexiones, sin imágenes, con imágenes, unos con solo talleres, otros con solo los temas, etc. Si tu profesor te dice que quiere su portafolio así o asá, hazlo así o asá; no asá o asú. Ten en cuenta que a ellos les dan una plantilla sobre cómo ha de ser el portafolio estándar y si algún profesor cambia la estructura créeme que revisará tu trabajo (porque, ¡Vamos! Seamos realistas: no todos lo hacen), y si no seguiste sus indicaciones... ¡Paila! Puntos menos o directamente un cero por no seguir instrucciones.
4. Comienza el portafolio con antelación
En fin, los portafolios de evidencia son un dolor de cabeza tanto para ti como para tu profesor; una odisea que debes pasar para lograr graduarte con unas notas bastante decentes y no preocuparte por un fracaso académico en un futuro. Al final del día lo único que queda es intentar hacer esa pesada carga más llevadera para tu salud mental.







¡Ohhhh! Me encantaron tus consejos, más la parte de la recolección de las evidencias. Gracias por compartir tu experiencia, me fue muy útil.
ResponderBorrar¡Excelente blog! La verdad estos consejos, me sirven mucho para realizar mis portafolios, ya que me complicaba demasiado con ellos y gracias a ti, puedo organizarme mejor.
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